Ir al contenido principal

Ni Freud ayuda con las mujeres...

La historia empieza con don Arjona (o cualquier individuo que tiene una mente atormentada) llegando al consultorio de un psicólogo para contarle sus clavos.

El doctor/psicólogo le pide que se ponga cómodo y que desembuche lo que le tiene atormentado... "con confianza, cuéntame... ¿qué te pasa?"

Y don Arjona (o cualquier individuo que tiene el alma marinándose en un caldo de conflictos existenciales) empieza a relatar su mero clavo...

En una sociedad conservadora como la chapina, los hombres en general pasamos por verdaderos cuestionamientos existenciales, sobre todo cuando se trata de mujeres.

Es que desde pequeñitos se nos va inculcando que las mujeres tienen que ser "arrechas", "chispudas", "pilas" para los que-haceres domésticos y para criar a los "patojos". Con el tiempo, nuestras propias madres, mujeres vividas y con la experiencia que sólo dan los años de vida, nos crean un "molde mental" que encapsula un montón de cualidades que debe tener cualquier mujer que siquiera piense en estar con nosotros... fuera de ese esquema, todas las mujeres son poco. Empezamos entonces a medir las capacidades, dones y demás propiedades de cada mujer que se nos cruza enfrente... todas se quedan cortas, ninguna llega a alcanzar la altura de esa "mujer ideal" que es la única que realmente "vale la pena". Lo peor es que muchas veces nuestro punto de partida es nuestra propia madre, con lo cual nos metemos en un verdadero "conflicto edípico" porque jamás encontraremos alguien siquiera igual a nuestras sacrosantas madres...

Pues don Arjona lo expresa algo así:

[I] 

Empieza el relato de su "problema" describiendo un poco a esa tipa ideal/perfecta que realmente está en nuestra cabeza, que se mueve, respira y existe sólo dentro de nosotros. Que vive en nuestra inseguridad y nuestra necesidad materna ("mamitis" que le dicen), y que además se alimenta de nuestra ansiedad y nuestra búsqueda constante de esa persona que llene nuestro moldecito mental:
Ella vive conmigo en mi inconsciente,
ella es dueña de mi pasado y mi presente
su morada es mi falta de seguridad
y su comida mi ansiedad...

Ayúdame Freud...

Ella pisa cada uno de mis pasos,
bebe el vino junto a mí y del mismo vaso,
ella es la mujer perfecta que me construyó mamá
y está jodiendo mi psicología...

Ayúdame Freud...
[CORO]

Acá, el paciente empieza a preguntarse si es que esta cuestión de la mujer perfecta ya le terminó de joder la cabeza o si es que no es él el del clavo sino que simplemente su madre le metió en la cabeza unos "estándares demasiado altos de calidad" que (obviamente) será difícil llenar por una mujer normal... ¿o será que simplemente busca algo que se ajuste a lo que cree necesitar en el momento, como un antojo o un capricho?:
¿Será doctor
que el chaleco de fuerza aún sigue atando mi cordura,
que mis complejos aun no razgan su costura...
o será que la mujer que me construyó mamá
es de muy grande estatura... ?

¿Será doctor
que pido mucho o que me conformo con poco,
que sigo cuerdo o estoy totalmente loco,
o será que la vida no es otra cosa
que un racimo de antojos... ?
[II]

Y aquí viene el mero "clavel": la que paga los platos rotos es la mujer de verdad, la que está con uno en este mundo haciéndonos ganas, la que no es la ideal y mucho menos perfecta... la que no llega a la altura, pero bien que nos hace sentir completos y queridos... ¿será que estamos mal cuando nos sentimos bien con una mujer morenita cuando nuestra madrecita nos decía "... conseguite una canchita, blanquita... ¡mejorá la raza mijo!", o estamos con una gordita cuando el asunto era conseguir una flaquita, o estamos con una que no sabe cocinar cuando el asunto era conseguir una buena para la casa, o estamos con una empresaria/biznera cuando el asunto era conseguir una buena para la casa y la crianza de "chirices"... ?:
Y la que paga los platos rotos siempre es ella:
la de a deveras,
la que me cuida,
la que me entibia mis noches de tanto frío...

la que me espera,
la que me aguanta,
la enemiga del fantasma en mi cabeza...

Me la construyeron puritana e inteligente,
buena para la cocina y muy decente;
tan irreal que existiría en mi mente y nada más...
pero insisto en compararla con ella...

Ayúdame Freud...
[III]

Como dice el verso anterior: "tan irreal que existiría en mi mente y nada más"... pero es nuestro punto de partida... siempre decimos: "pero yo esperaba que fuera más así... o que fuera menos asá...". Estamos midiendo constamente, comparando contra el moldecito, evaluando cada movimiento, cada palabra, cada gesto... midiendo contra nosotros mismos... y al final lo único que logramos es desanimar a nuestra pareja haciéndola sentir "como la mierda" porque no importa lo que haga, jamás estaremos satisfechos:
Si usa la falda muy corta habrá un problema
pues la chica en mi cabeza es de otro esquema,
si se le ocurre una idea habrá que ver que dice ella,
y se siente como la mierda...

Ayúdame Freud...
[IV]

El asunto es que el doctor confirma nuestras sospechas: todos los hombres y mujeres del mundo tenemos una idea preconcebida de lo que creemos "sería la mujer/el hombre perfecta/o" para nosotros. No hay quién se salve de ser el que mide o el que es objeto de medición. El problema es que lo malo opaca al final de cuentas todo lo bueno que tiene una persona y todos esos pequeños detalles que nos hacen únicos, especiales y dignos de tener una oportunidad para compartir (aunque suene cursi) nuestro corazón.
¿Será doctor
Que esto me pasa sólo a mí o a todo el mundo?

Y el doctor me contestó:
"... no hay quien se salve de este asunto."
Me gusta mucho la canción porque nos habla un poquito para hacernos reaccionar sobre cómo nos estigmatizamos, cómo nos predisponemos y nos volvemos prejuiciosos, negándonos la posibilidad de ser felices por cuestiones de "estándares de calidad" verdaderamente estúpidos. Vivir la vida implica correr riesgos y es seguro que nadie conoce a dónde lleva exactamente el camino que sigue al inicio de cada día (mucho menos el que sigue durante toda su vida).

Es probable que casi nadie lea ésto, pero creo que el mensaje es importante porque probablemente como dicen en Fight Club "perder la esperanza es la úncia forma de ser libres", o sea, dejar de espera algo de los demás... como si fuera necesario demostrar algo u obtener algo a cambio de lo que uno es...
 
A su vez, cuando se trata de parejas, el mensaje, como dice Arjona en otra canción, cambia un poquito al hecho de "... que lo importante no es entenderse, sino que aceptarse...".

Seamos felices y dejemos de preocuparnos por si mañana funcionarán las cosas o no: hoy estamos aquí y hoy tenemos besitos y abracitos pa' regalar... y el corazón para dar algo de calorcito...

Comentarios

Angie ha dicho que…
me gusta me gusta!!! ^^,
PsicoLibelula ha dicho que…
Es cierto Jorge+!!!
Creo que el hecho de saber qué y cuánto podemos tolerar, nos hace ser más abiertos para aceptar esas diferencias que surgen, cuando el principe encantado (esperado) no viene en caballo blanco, no nos rescata de la torre, no es el prototipo de Kent... O cuando la mujer amada no es la típica como bien lo mencionó... pero como bien se refiere Arjona, en otra canción, el poderse enamorar de la mujer que no soño jamás, la cual le produce una inmensa felicidad, lo sorprende cada día y llena su vida... Esa sorpresa es más agradable que sentarse a esperar el "ideal" que no llega, y darse cuenta que pasamos la vida buscando algo, alguien, que ni nosotros somos...
Felicidades por el post!!!

Entradas populares de este blog

Las Visacuotas (que le dicen)

Éste fin de semana, un familiar quería efectuar una compra y dentro de las opciones para realizarla, definitivamente llegó a la conclusión que lo mejor era realizarla por medio de las famosas y tan utilizadas "Visa Cuotas". Lo único es que no sabía cómo jodidos funcionaban y si aplicaba (él) para efectuar la compra.

Éste post no pretende servir de publicidad a este modo de pago ni nada por el estilo, más bien, pretende informarles a ustedes, queridos y apreciados lectores, ya que hasta el día de hoy, yo en lo personal voy haciendo dos compras por este medio y sin embargo habían cosas aún que no conocía dentro de las condiciones para su uso.

El siguiente texto lo obtuve del famosísimo foro "Velocidad Máxima", aunque lo edite un poco para que se entendiera por completo:
Visa Cuotas es un servicio de VISA Internacional que permite realizar compras prácticamente haciendo uso de un extrafinanciamiento por medio de una Tarjeta de Crédito. Por éste servicio, VISA cobra al c…

Y a todo esto, ¿cómo se hace el pepián?

OK, para empezar creo que es bueno aclarar qué es el famoso Pepián. Pues resulta que en un país tan rico en tradiciones y cultura como el nuestro, existe una gran variedad de platillos típicos que son de alguna manera autóctonos y que inclusive identifican y delimitan distintas regiones de nuestra Guatemala. Uno de estos platillos típicos es el Pepián, clasificado dentro de nuestra comida como un recado que a su vez se subdivide en la variedad de pepián negro y pepián rojo, dependiendo obviamente del tono que tome su recado de a cuerdo a los ingredientes que lo componen. El sabor es principalmente marcado por la mezcla de sus ingredientes y por la carne que se le agrega al recado, que puede ser tanto de gallina como de pollo o de carne de res.

Según el INGUAT (Instituto Guatemalteco de Turismo):
Es un platillo de origen kaqchikel, muy propio del Municipio de Chimaltenango y se deleita especialmente, en un evento de casamiento, celebración de cumpleaños e inclusive en el entierro de u…

A propósito de Tecún Umán...

A veces, cuando miro fotos de ésta escultura, me imagino a don Tecún en
nuestros tiempos gritándole al canche aquel "¡¡¡Venite pues hijuetantas!!!"

Hoy se celebra el día de nuestro “HÉROE NACIONAL”; del mítico don Tecún Umán, pero no el de las plumas grises, grises, grises, grises, grises, grises, parado entre la Montúfar y el Bulevar Liberación con cara de que ya lleva el buen tiempo “horeándose” bajo el sol. Hablo de ese que nos enseñaron en el colegio, el que conocimos dentro de una historia que mezclaba fantasía y realidad, el personaje principal de esa canción que decía algo como “Tecún Umán príncipe Quiché, bravo capitán, héroe nacional…” y que le donó un litro de sangre al Quetzal pa’ pintarse el pecho de rojo y verse más cool.

Hablo del Tecún Umán que llevamos entre ceja y ceja, como chapines, como parte de nuestro orgullo colectivo, como recordatorio de nuestras supuestas raíces.

¿Mito, fantasía de colegio o verdad histórica?... ¿importa realmente?... creo que para un …