DEJO CLARO QUE SOY POSITIVO Y CREO QUE NUESTRA SELECCIÓN NACIONAL DE FÚTBOL TIENE TODO PARA LLEGAR AL MUNDIAL, TIENE CLASE, GARRA, SENTIMIENTO, ILUSIÓN Y PASIÓN... PERO... ¿Cómo decir o medir lo indignado que me siento?, ¿cómo traducir a palabras éste sentir entre rabia, frustración, tristeza y ganas de partir cráneos con un hacha sin filo y oxidada?, ¿cómo se le hace esto a una selección que se entregó, que jugó con clase, que mostró un rostro digno y aunque está de más decirlo: ¡JUGÓ CON HUEVOS! y no sólo a la selección, sino a todo un país?, es venir a escupirnos en la cara, es venir a gritarnos a nuestra casa, es venir a pretender que le pidamos regalado un partido que no sólo se ganó un equipo de verdaderos jugadores de fútbol, sino todas las personas, niños y adultos, que de alguna manera se metieron a un estadio a gritarle a su selección que no están solos, que hay más de 12 millones de personas viéndolos y siguiéndoles los pasos, viviendo el mismo sueño, la misma ilusión, el ...
Puros platillos pasados.