Entre chamuscas y retos, entre la tele y los juegos de temporada, entre dulces, chicles, nachos y cuquitos, entre los sueños del astronauta y el bombero, la inocencia se fue encapsulando, la ingenuidad y la honestidad han dado paso a las pretenciones, el escepticismo y la rutina. Cada día descubriendo menos, creyendo menos, sintiendo menos. Y aquello de comprar bombones se fue apagando, aquello de ir a piñatas y buscar el juguete en la sorpresa se fue al cuerno. Aquello de hacer las tareas por la tarde o de comprar mango verde con pepita, limón y sal a la salida se guardó en el baúl de lo que nunca regresa. Ahora es una hecatombe de sexo, guerra, existencialismo, stress, dinero, posesiones y ansiedad: siempre ansioso, siempre ansioso. Si pues: ahora me interesa hacer dieta, ahora me interesa hacer ejercicio, oler bien, parecer bueno para algo. Antes simplemente era yo. No es para deprimirse, pero a veces veo mis sueños esperándome en la puerta para salir a jugar, ansiosos, deseando q...
Puros platillos pasados.