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El Decálogo del Escritor


Por Augusto Monterroso
El que no nació guatemalteco pero se hizo guatemalteco entre letras y libros.

***

Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.

Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.

Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: "En literatura no hay nada escrito".

Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.

Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.

Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.

Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.

Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.

Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.

Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.

Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.

Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.

El autor da la opción al escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes diez.

Comentarios

Canche ha dicho que…
Después de leer este post hasta dan ganas de ser escritor, realmente siempre he querido hacer algo asi pero no me atrevo a iniciar un escrito tan largo... que todos leeran y a algunos les gustará y a otros no...

Este post me recordó a la pelicula Finding Forester, en donde un escritor famoso le enseña a un joven como debe escribir y algo importante que recuerdo es que dice: "Debes escribir con el corazon y sin pensar, simplemente sentir las teclas de la máquina y empezar a digitar las palabras, en el momento que llegues a pensar lo que quieres escribir... todo pierde sentido"
[qro] ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jorge+ ha dicho que…
Canche: Por eso hay que tomar en cuenta otro consejo del mismo Monterroso:

... la tontería acecha siempre a cualquier autor después de cuatro páginas.

Augusto Monterroso tenía tano miedo a escribir tonterías que se apoderó totalmente de la micro-ficción. Como él dicta, lo que podés decir con una palabra, decilo con una palabra.
[qro] ha dicho que…
Creo que me trueno el octavo y el undécimo. (¿duodécimo no se dice doceavo?)

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